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DE LA REVANCHA AL DEBUT, LA ÉPICA DE TRES CHILENAS QUE COMPETIRÁN EN UTMB 2023

Entrevistas por Isabel Castillo. Intro por Andrea López.




Participar en el Ultra-Trail du Mont-Blanc (UTMB) es el sueño de casi todo corredor de cerro. Quien escribe esta intro (Andrea) tuvo el privilegio de correr su distancia estrella, los 170K, en 2015, cuando todavía era relativamente fácil lograr un cupo. Aun así, tuve que esperar 3 años y sufrir el proceso de ilusionarme y no ser seleccionada en 2 sorteos. Eso me quitó un poco las ganas de ir. Sabía que el trail era un deporte exclusivo, pero tanta exclusividad parecía innecesaria. De todas formas, cuando fui elegida, no pude decir que no; y es que es difícil rechazar la posibilidad de estar en UTMB. Si bien decidí que una vez en la vida era suficiente, pude entender su magia, por qué opera como un llamado primal al que los traileros acudimos obedientes, aun cuando las reglas y exigencias para entrar se hayan vuelto cada vez más intrincadas y motivadas por el lucro (*). Es desde acá que puedo entender la pasión (y, a veces, obsesión) que se genera por ir a las carreras clasificatorias, entrenar para UTMB y tratar de dar lo mejor de ti en el evento.


En las tres historias de mujeres chilenas que presentamos a continuación, Gilda Echeverría (GE), Isabel Castillo (IC) y Soledad Alvarado (SA), que correrán los 55K y 100K en este evento, narran cómo el UTMB capturó su imaginación, voluntad y esfuerzo; cómo lograron obtener un cupo; lo que significa para ellas estar ahí; cómo manejan la presión asociada; y lo que implica, desde la vereda femenina, atreverse a viajar y realizar carreras de ultradistancia, dos ámbitos en los que las mujeres estamos subrepresentadas.



¿Cómo ha sido tu acercamiento al deporte y en particular al trail running?


GE: Mi historia relacionada con el deporte comienza como la gran mayoría: de niña era súper activa, vivía en el campo y mis recuerdos son arriba de los árboles, corriendo de allá para acá y, por supuesto, corriendo libre por los cerros. Después vino una etapa muy larga de total sedentarismo, eso hasta los 33 años, tras una rotura sentimental me lancé a correr por las calles y con el tiempo terminé en los cerros.


IC: Tengo una historia similar a la de Gilda, de chica era famosa por bajar cerros haciendo la rueda, lástima que no haya registro de eso, porque era una locura verme bajar rajada haciendo piruetas. Siempre súper conectada con la naturaleza, pasaba veranos enteros entre la playa y el bosque, era mi espacio natural, absolutamente afín con mi yo de entonces. Era una persona activa e inquieta, pero nunca fui deportista. Pasaron muchos años de vida sedentaria, hasta que una depresión que culminó en divorcio, me llevó de nuevo a correr, fue muy liberador y sanador y, cuando el asfalto se acabó, fue natural seguir por las montañas. De algún modo, todo ese proceso me conectó con quien era yo de niña.


SA: Deporte he practicado siempre desde el colegio, pero nada en específico, siempre tratando de combinar con otras actividades como la danza. A mis 35 años comencé a correr en calle por probar algo nuevo, y luego, por intentar algo diferente a eso, fui a una carrera de cerro, y me encantó la libertad y conocer lugares nuevos. No me molesta el deporte “encerrado”, pero me llena el estar en la naturaleza, me siento más libre y es más divertido.


¿Cuál ha sido el desafío más complejo de superar y cómo lo lograste?


GE: El desafío más complejo para mi fue el de superar lesiones, sobre todo la primera gran lesión. Como sucede la primera vez que te rompen el corazón, no sabía a qué atenerme, fue todo un tormento.


IC: Para mí, fue lograr mis primeros 30K, yo ya corría mucho y con harta autonomía, había hecho 23K con podio, “estaba lista” , pero pasar de una distancia a otra no es fácil en cerro, en el trail running incluso dos carreras con la misma distancia pueden ser muy diferentes, en términos de tiempo, esfuerzo, ya sea por la altimetría, clima y/o la geografía, fue un golpe duro de asimilar, literal que me lloré mis dos primeras carreras de 30K para lograr terminarlas.


SA: Los 100K de la Gran Travesía 2021, la parte final de esa carrera me tomó toda la fuerza de voluntad que tenía dentro para poder seguir y terminar.


¿Has sentido barreras culturales de género para hacer deportes o competir?


GE: La verdad es que no mucho, salvo tener que lidiar con el “paso” en el sendero con hombres a los que no les cae muy bien que una mujer sea más rápida. Sí he presenciado injusticias más grandes, como la invisibilidad de la mujer en el deporte.


IC: Sí, todo el tiempo, y en todo ámbito de cosas: los entrenamientos, las mediciones y estudios están basados en la fisonomía masculina, los eventos no consideran condiciones que den acceso equitativo e igualitario a las mujeres: espacio en las largadas, tiempos de corte diferenciados, acceso a baños, guarderías para quienes tienen hijos, etc., por nombrar cosas que en otros países ya se implementan. También en ropa y accesorios, se ha avanzado pero también está pensado para cuerpos masculinos. Los medios y organizadores tampoco dan visibilidad ni importancia a la participación femenina. Todo esto explica que las corredoras de montaña no superen el 20%, razón por la cual no hay masa crítica para impulsar más cambios y más integración.


¿Qué nos falta como sociedad y país para poder integrar a más mujeres al deporte?


GE: Visualizarlas, darles la publicidad y el espacio que se han ganado.


IC: Coincido que es un trabajo entre todos, de la sociedad civil, pero también debe ser parte de las políticas públicas de un país, las barreras de entrada al deporte para la mujer son altísimas.


SA: Dar más visibilidad, para empezar.


¿Cómo se complementan tus otros roles con el de deportista?


GE; No tengo más roles que dedicarme de lleno a lo que me apasiona, que es correr y ahora último, andar en bicicleta. Por suerte y gracias a mi único auspiciador, mi marido.


IC: Como la mayoría de los trail runners en Chile, que somos amateur con aspiraciones de elite, hago malabares para entrenar entremedio de todas mis responsabilidades. Es sacrificado, pero da tantas satisfacciones, que vale la pena. Finalmente, en mi caso, ha cambiado mi forma de ver la vida y de vivirla.


SA: Sólo me doy tiempo de hacer cosas para mí fuera de lo que es el trabajo, cosas que me hacen feliz como el deporte y el baile.


¿Cómo y cuándo nace la idea de competir en el circuito de UTMB?


GE: Esta carrera de trail apareció en mi radar el 2016, estaba frente al PC y no recuerdo si vía Facebook (¿aún existe eso?) o insta quedé enganchada en sus publicaciones, todo se veía tan espectacular: el lugar, el evento y los competidores! Tenía que ir, quería ser parte de todo eso, así que rápidamente di con el sitio web y leí todas las bases para llegar a la conclusión de que necesitaba 3 puntos ITRA para tener la posibilidad de estar en el sorteo por un cupo. Las inscripciones se cerraban en enero, lo único al alcance era competir en los 42k de Vulcano, pero existía un solo inconveniente; jamás había corrido en un ultra y no estaba ni medianamente preparada, lo mío siempre han sido las distancias cortas. Me lancé logrando los benditos puntos y una gran historia para contar, una de lucha con el viento, el frío, la lluvia, la arena! Y perdida en una playa desierta al estilo Lost. Pero había logrado los puntos y me inscribí, tenía muy pocas posibilidades en su intrincado sistema.


Eventualmente y, contra todo pronóstico, a la primera salí sorteada! Ahora tendría que correr en otro ultra (más ultra) para el cual tampoco estaba preparada ni llegaría a estarlo. Pero, pese a mi escaso rendimiento, UTMB fue todo lo que soñé, una carrera en un lugar increíble rodeado de glaciares imponentes, un ambiente que te eriza los pelos de la piel, un nivel de atletas que no pensé que pudiera tener al frente.


Desde entonces, me he repetido el plato 3 veces, cada una de ellas ha sido una tremenda enseñanza de vida, sobre todo la última, la del año pasado.


IC: La verdad es que para mí era un evento que miraba de lejos, Mont Blanc es el equivalente al Mundial de Fútbol, a Wimbledon en el tenis, por 20 años ha sido el evento más importante del trail running. Entonces, desde la vereda de una mujer cuarentona sudamericana, era solo un sueño, un imposible. Cuando Gilda me propuso hacerlo juntas, creció en mí la confianza de que podía prepararlo y concretarlo, siempre me digo que los sueños se entrenan, y así es. Nos tocó pandemia cuando lo habíamos decidido, lo que hizo más lento el proceso, pero no decayó ni la fe ni el entusiasmo. Ahora que lo veo hacia atrás, solo lamento no haber confiado en mis capacidades antes, pero quizás necesitaba esta madurez para hacerlo y disfrutarlo.


SA: Al ser la carrera más importante de trail running y ver cada año las imágenes del evento, desde que me inicié me dije que algún día estaría allá, y he ido aumentando las distancias sólo para llegar a esta carrera.


¿Qué carrera hiciste para optar al sorteo UTMB? ¿Y cómo fue esa experiencia?


GE: Con Isa elegimos ValD’Aran, porque era la que más nos convenía en su momento. Viajar a España y correr esa carrera de 55K fue todo un aprendizaje para nosotras. La carrera fue lo que tenía que ser, con unos estándares que difícilmente veremos en Chile (ruego estar equivocada). Pero el lado verdaderamente desafiante fue el de compartir, el de encajar personalidades energéticamente tan diferentes y con intereses opuestos: Isa, por ejemplo, es un torbellino de energía, yo soy mucho más “tranquila”. Por otra parte, a mí me gusta quedarme en un solo pueblo y recorrer la mayor parte de todos sus senderos, Isa prefiere ir de un lado para otro, de la montaña a los museos de las grandes ciudades y luego a la playa, si es en el mismo día mejor! Conclusión: viajar en grupo presenta desafíos aún mayores a la misma carrera y te hace crecer como persona, visualizas quién eres en realidad y para dónde quieres ir. Sin duda hay que hablar de las expectativas e intereses que cada uno pueda tener antes de embarcarse en este tipo de aventuras.


IC: Todo el mérito de nuestra estrategia se la debo a Gilda, elegir Val D´Aran, que es una carrera Major, significó que nos doblaron los stones; además, está en España y nos acomodaba por el idioma, fue la mejor elección. Y después, postular al sorteo en equipo, otra buena decisión. Con ambas elecciones, duplicamos nuestra posibilidades de llegar a Mont Blanc. Debuté en carreras ultra con Val D´Aran, el nivel de ansiedad era enorme, la meta era terminarla, pero mi resultado superó mis expectativas con creces.


SA: Lavaredo Ultra Trail 80K, fue difícil por el cambio de horario, cambio de país, idioma y llevar mucho peso en la espalda, pero es de las que más he disfrutado por sus paisajes y lo bien organizada que estuvo.


¿Cuáles son las diferencias mas notorias del circuito internacional en relación al chileno?


GE: La magnitud del evento, los pueblos de montaña y sus comunidades que se vuelcan a ellos y la calidad de los atletas, que están a otro nivel.


IC: ¿Por donde empiezo? Fuera de broma, el evento tiene un nivel de organización extraordinario; incluso, desde antes de competir, te envían un manual donde sabes con precisión y meses de antelación, los datos técnicos de tu ruta, altimetría, distancia, dónde están los PAS, qué tienen. La calidad del circuito, bien marcado, rutas técnicas, complejas pero también muy hermosas, un reglamento claro y respetado por todos los corredores, que asegura competir en igualdad de condiciones. El nivel de involucramiento de las localidades, el pueblo se vuelca al evento, en todos lados te alientan, la largada y llegada son súper emocionantes. Corres con los mejores y se nota en ellos la pasión y amor por correr en cerros. Comparativamente, las carreras además son más baratas que en Chile, y recibes una experiencia de elite que no encuentras acá. Creo, sin embargo, que aún falta la mirada de género en las competencias internacionales, es una tarea pendiente para el deporte en general.


SA: Para mí la organización de la única carrera que he hecho en el extranjero fue impecable, estaba todo lo que decían que estaría en cada PAS, que lo informaron con anticipación, al igual que las rutas y tiempos de corte, etc. Te puedes organizar con tiempo y evitar improvisaciones.


¿Qué carrera harás en Mont Blanc y cómo te preparas para competir?


GE: Por cuarta vez, correré los 55K de la OCC, la hermana menor de los 170K de UTMB. Esta vez voy a mi ritmo, auto entrenándome, auto aprendiendo a alimentarme saludablemente, esto último ha sido mi más gran problema durante toda mi vida. Al fin siento que he encontrado el camino correcto, superando la prediabetes.


IC: Después de mis 100K en la Gran Travesía, sentí que había encontrado mi carrera, y me inscribí en los 100K de Mont Blanc, sin embargo, mi coach me hizo re-evaluarlo y, por un tema de preparación y de logística de la competencia, cambié a los 55K. Es una distancia que requiere de menos volumen de entrenamiento, el primer semestre es laboralmente más exigente para mí, así que suena razonable abordar una preparación con un poco menos de estrés y disfrutar del proceso. Con Gilda, pese a que entrenamos totalmente diferente, ella auto entrenándose de manera notable y yo como Triatleta UC, nos organizamos para hacer entrenos conjuntos, que son la parte más entretenida de nuestra preparación. Hemos acumulado una buena cantidad de videos, fotos y memorias de todas esas salidas. Mi paso a los ultra ha tenido un gran impacto en mi cuerpo, así que este año he sumado preparación física 5 días a la semana. En términos logísticos, para esta carrera, además, logramos armar con Gilda un grupo power de mujeres con las cuales compartiremos alojamiento: Daniela Navarrete, que va por los 170K y Sole Alvarado, que va por los 100K.


SA: Correré la CCC, y he realizado la preparación normal que ya he tenido para otras carreras largas con TR Summit.


¿Cuáles son tus expectativas de esta carrera?


GE: Cumplir cuarenta y tres años no es cosa fácil, indudablemente, se producen cambios y yo estoy experimentando una maduración emocional tardía. Siempre he sido muy infantil, con un hambre voraz por la competición, aunque la genética no me acompañe tanto como hubiera deseado. La experiencia acumulada en estos pocos años que abracé el deporte ha comenzado a cambiar el foco de lo que es realmente importante para mí, lo que me hace feliz y queda al final del día y para el resto de los días. Obviamente, quiero que me vaya bien en este cuarto intento, poder correr la OCC sin los anteriores contratiempos, como anemia, calor, regla… pero ahora hay otra cosa a la que no estoy dispuesta a renunciar y que tiene prioridad absoluta por sobre la competencia, y es poder recorrer todos esos senderos de ensueño que existen en Chamonix, ir a descubrir los que me quedaron pendientes y repasar esos caminos por los cuales hasta el día de hoy suspiro y qué mejor que poder compartirlos con la compañera de viajes.


IC: Tengo 49 y, por tanto, estoy al final de mi categoría, aún así, mi meta es llegar dentro de las 10 de mi categoría, en Val D´arán llegué 12, sé que Mont Blanc es más competitivo porque es la final, pero en España pude medirme con las corredoras que participan habitualmente en el circuito de UTMB, así que me parece razonable. Tal vez no lo logre, pero me preparo para eso.


SA: Disfrutarla, pasarlo bien!


¿Cómo manejas la presión aociada a los resultados?


GE: Por primera vez, siento que esa presión se va diluyendo, ha dejado de ser lo importante. Espero que me vaya bien y, por sobre todo, sentirme bien durante el transcurso de la misma. Pero no es lo más importante en este momento.


IC: Soy una persona muy autoexigente, pero al mismo tiempo soy súper perseverante y disciplinada, entonces, siempre tengo claro que sea el resultado que sea, yo di mi 120%, tanto en la preparación como en la carrera.


SA: Antes me angustiaba y me presionaba mucho en las carreras, incluso en los entrenamientos, sobre todo me preocupaba ser la última. A veces aún me pasa, pero lo he ido trabajando con mi psicólogo, y ahora lo disfruto mucho más y no estoy pendiente de en qué lugar voy. Estoy logrando que cada vez me importe menos el resultado y disfrutar el proceso.


¿Cómo manejas el hecho de estar expuesta, al ser de las pocas mujeres que representan a Chile en una competencia como esta?


GE: Por lo expresado, no siento de ninguna manera que voy en representación de Chile ni de nadie más que no sea de yo misma, de hecho, en ninguna de las participaciones anteriores me he sentido así. Lo que realmente disfruto es poder contar una historia, aunque esta no tenga un final feliz. Lo importante es el viaje, los aprendizajes que este deja y no un resultado de una carrera que no está totalmente bajo mi control.


IC: Afortunada de poder hacerlo, el esfuerzo físico, mental, familiar y económico que implica es alto y lo asumo totalmente yo, pero para mí es un regalo que me hago. Y, si de algo sirve para el resto que vaya una mujer de 50 años, amateur, profesora universitaria y mamá a tiempo completo, con apenas 10 años corriendo, es para decirle a quien quiera escucharlo "¡Nunca es tarde!"


SA: Para mí no es tema cuántas mujeres vayamos, sólo feliz de ir!



(*) Nota: El año 2021, UTMB pasó a manos de IRONMAN y cambió su sistema de inscripción. Antes, para poder postular al sorteo para las diferentes distancias que tiene UTMB (55, 100 y 170K) debías conseguir puntos ITRA; para ello, bastaba ser finisher de carreras de Trail adscritas a este sistema.


Hoy, debes sumar Running Stones, que se obtienen finalizando carreras de 20K, 50K, 100K o 100M en un evento de las UTMB World Series o UTMB World Series Majors (las Majors doblan los puntos).


Tu rendimiento, como con los ITRA, se refleja en tu INDEX, el nuevo ranking de desempeño. Un UTMB Index válido se consigue completando al menos una carrera de las UTMB World Series o una carrera UTMB Index en la categoría pertinente en los 24 meses previos. Teniendo una vez una categoría, tienes por lo menos 1 resultado válido, y todas las carreras de los pasados 36 meses se utilizan para calcular tu UTMB Index.


Esto no solo alimenta el circuito de carreras de corredores ávidos por ser parte de esta fiesta, sino que de alguna forma se aseguran que estés realmente preparado y cuentes con la experiencia necesaria para el reto elegido. Y no solo eso, por el gran número de postulantes ,este index también te habilita para largar en una “oleada” determinada.


Eso para los corredores amateurs, para los profesionales existen otras posibilidades de entrada sin tener que postular al sorteo, como tener un index que te valide como uno de los tres mejores del país o estar dentro de los 3 o 10 primeros en la categoría en algún evento by UTMB. Como sea, todos deben al menos haber participado en uno de estos eventos. El más cercano para los chilenos se realizará en Argentina en mayo y en Brasil en septiembre.

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